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Relatos Interracial ->El mulato I


Hace aproximadamente 4 meses que estoy yendo a aprender bailes latinos. Siempre me llamó la atención esto de los bailes porque pensaba que era una forma excelente de divertirse y hacer ejercicio a la vez. Pero lo que no sabía es que era una forma excelente de conocer gente… ¡de una forma más íntima! Y es que en las discotecas de baile latino los bailes son muy excitantes. Y sobre todo con la bachata.

La otra noche me sacó a bailar un mulatito bastante mono. Era un chico muy mono y bailaba muy bien. ¡Meneaba la cadera de una forma muy sensual! Nos compenetramos bastante bien y el baile fue muy bien. Estaba muy a gusto bailando con él.

La siguiente canción fue un merengue pero seguimos bailando juntos, ya que lo estábamos pasando muy bien. La siguiente canción que pusieron fue una bachata. Y cómo he dicho antes, la bachata era un baile muy sensual.

Y ahí empezó lo bueno. En este baile se baila muy muy pegado. Tan pegado, que se nota perfectamente el cuerpo de la otra persona. Yo notaba que el chico estaba muy musculado. Pero conforme fue avanzando el baile fui notando en su entrepierna un bulto. ¡¡Qué bulto!!

Parece que estaba disfrutando bailando conmigo. ¡Y yo estaba encantada de sentir ese pollón! Así que me apreté aún más contra él para sentirlo bien. Mis movimientos eran cada vez más exagerados porque quería rozarme bien con su miembro y hacer que su erección continuara y que mi mulatito disfrutara.

La canción avanzaba, pero yo estaba cómo flotando. Pero cuando estaba apunto de terminar la canción, él me susurró al oído algo que hizo que casi me corriera de gusto. “Mi polla no quiere quedarse así. Estoy muy cachondo y me muero de ganas de follarte”. Mi mirada fue cómo de escandalizada, aunque en el fondo me encantaba lo que me estaba confesando, y le respondí que sólo con una bachata no iba a conseguir metérmela. Tenía que ganárselo.

Por desgracia para los él, acabó la bachata. Y cómo yo quería hacerle sufrir así que me alejé de él para volver con mis amigas. Y allí le dejé con una erección enorme. Yo también lo estaba pasando mal, porque en el fondo estaba muriéndome de ganas de sentir ese pollón penetrando todo mi coño. Mis bragas chorreaban de gusto.

Tras varias canciones pusieron una bachata y mi mulatito vino para invitarme a bailar. Yo encantada acepté. No había podido dejar de pensar en su bulto y de imaginarme ese pollón corriéndose en mi boca.

Nada más comenzar a bailar comenzó a susurrarme cosas al oído. Me susurraba todo lo que estaba deseando hacerme: “Quiero que vayamos a mí casa y que bailemos. ¡Pero desnudos! Quiero que sientas toda mi polla mientras bailamos. Quiero que notes cómo se va poniendo cada vez más dura gracias a ti y a tu cuerpo.” Y lo peor era que conforme iba diciéndome eso, me mordía el cuello, me lo chupaba y me chupaba la oreja. Estaba empapadísima. Deseaba hacer todo lo que me estaba diciendo. Pero él continuaba.

“Cuando estés muy perra quiero que te arrodilles delante de mí y que me comas la polla. Además, mi polla te va a encantar porque es enorme. No te la vas a poder meter toda en la boca y eso te va a poner muy cachonda. Sé que lo estás deseando. Te mueres por comerme la polla”

Yo era incapaz de pronunciar palabra. Entre su fantasía, mi mente que no dejaba de imaginarse la situación y su lengua que recorría mi cuello, mi coño estaba chorreando. Estaba ansioso por sentir su gran pollón.

“Pero sé que querrás más. Por eso, cuando mi polla esté durísima, te cogeré, te pondré a cuatro patas apoyada sobre el sofá y te la meteré hasta el fondo de tu coño. Hasta el fondo. Mi pollón va a llegarte hasta el final. Voy a llenarte entera y eso te va a encantar. Nunca has sentido nada igual. ”

Yo seguía incapaz de reaccionar y de sacar su polla de mi cabeza. La única frase que salió de mi boca fue un “Necesito que me folles”. Me cogió de la mano, me sacó de la pista y fuimos hasta su coche. La noche sólo acababa de empezar.

El mulato I El mulato II
El mulato III