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Relatos Hetero ->Relato hetero: Mamada en el cine


Me estaba gustando esto de ser una perra. La pasión había vuelto entre mi novio y yo y él estaba encantado con mi nueva faceta. Le gustaba que ahora fuera capaz de hacer cualquier cosa en cuestión de sexo. Me pasaba el día pensando fantasías y en cuanto tenía la oportunidad de realizar alguna, no desaprovechaba la oportunidad. Os cuento lo que hicimos el otro día en el cine.

Nosotros somos muy amantes del cine. Nos gusta ir una vez a la semana, más o menos. Pero, por desgracia, no todas las películas que vemos son de nuestro agrado. Eso nos pasó el fin de semana pasado. La película era malísima. Y cómo no valía la pena verla, empecé a fantasear con mi novio y conmigo.

Empecé a pensar que me lo montaba con mi novio en el cine, que me arrodillaba delante de él y que le comía la polla. Y la fantasía empezó a ponerme cachonda y comencé a tocarle el paquete a mi novio por encima del pantalón. Él parece que tampoco estaba muy atento a la película porque enseguida se abrió las piernas para que pudiera tocarle mejor la polla. Así que comencé a frotársela con ganas.

Tengo que aclarar que todo esto lo estábamos haciendo en la penúltima fila del cine. Nos gusta sentarnos detrás. Y cómo la película era tan mala no había mucha gente en la sala y mucho menos a nuestro alrededor.

Al ver que nadie podía descubrirnos, le saqué la polla del pantalón y comencé a hacerle una paja. Mi novio ya se olvidó completamente de la película, cerró los ojos y se dejó llevar por el placer. Yo no podía más y, aunque sabía que estábamos en un cine, estaba muy cachonda y tenía ganas de meterme esa gran polla en mi boca y jugar con ella con mi lengua.

Así que me arrodillé ante él y comencé a comérsela. Empecé suavecito pues no quería que mi novio lanzara gemidos muy fuertes y nos descubrieran. Le lamía los huevos, le chupaba con dulzura el capullo, Le recorría toda la polla desde la base de los huevos con mi lengua,…  Pero poco a poco mis bragas chorreaban más y más, estaba cada vez más perra y no podía parar.

Empecé a chupársela con rapidez, cada vez con más fuerza. Cuando paraba para ver la cara de placer de mi novio  mis manos le frotaban la polla con gran rapidez. Y tras ver cómo él se tenía que morder la mano para no gritar de gusto yo volvía a mi faena. Y me la metía enterita en la boca. Los dos estábamos pasándolo en grande.

Estaba tan cachonda que tenía ganas de subirme encime de él y meterme la polla por el coño. Estaba tan mojadita que estaba segura que entraría toda entera sin ningún tipo de problemas. Estaba lubricadísima. Por desgracia eso sería demasiado escandaloso, así que me tenía que conformar con sentir su semén en mi boca.

Pronto me daría el gusto porque comenzaba a notar cómo mi novio poco a poco iba perdiendo el control y comenzaba a emitir gemidos. Pensar que podíamos ser descubiertos me estaba poniendo aún más perra así que mis lametones eran bestiales. ¡Menuda mamada le estaba haciendo!

Cómo adivinaba estaba a punto de venirse. Y eso hizo lanzando un sonoro gemido que estoy seguro que oyeron  todas las personas del cine. Pero no penséis que eso me importó. Para nada. Yo estaba disfrutando de su leche y seguía saboreando su polla, recorriendo mi lengua por su rabo y saboreando sus últimos chorros de semen.

La verdad no sé cómo acabó la película. Sólo se que esa noche mi novio me devolvió lo que yo le había dado en el cine. Y me folló como la puta que soy: A cuatro patas. Pero eso es otra historia y ya os la contaré en otro momento.
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