10 minutos después de salir de la discoteca, llegamos a su portal. Cómo os dije anteriormente yo estaba cachonda perdida, y ya en el ascensor había empezado a magrearme con él. Tenía unos labios carnosos que me besaban de una forma súper excitante.
Nada más entrar a su casa, me llevó a una habitación dónde había una enorme cama de matrimonio. Mientras nos magreábamos, poco a poco nos fuimos desnudando. Los besos eran apasionados y descontrolados. Cómo había notado bailando con él, su cuerpo era espectacular. Era todo músculo. Pero lo mejor estaba por llegar.
Porque su músculo más grande estaba por aparecer. Ya se lo había palpado antes, en el ascensor, y me pareció algo descomunal. Pero ver algo tan tan grande me sorprendió. Era un pollón enorme. Más de 25 centímetros y gordísima. ¡Y era toda para mí! Yo no sabía si eso podría entrar en mi coñito, pero estaba deseando comprobarlo. Además, sé que él se encargaría de que entrara.
Pero aún no iba a poder ni probarla, pues nada más desnudarme me tumbó sobre la cama y empezó a magrearse conmigo mientras besaba todo mi cuerpo con esos labios tan carnositos. Era una maravilla sentirlos recorriendo mi cuerpo.
Pronto sus labios se centraron en mis tetas. Succionaba y lamía mis pezones cómo nunca antes lo había hecho nadie. Me estaba gustando muchísimo. Los tenía durísimos de gusto. Pero estaba deseando sentir esa boca en mis labios inferiores. Sí, esa boca en mi coño sería una sensación indescriptible.
Y pronto lo descubrí. Me lamía el coño con su lengua y con sus labios desde el culo hasta el clítoris con una dulzura y a la vez con una fuerza maravillosa. Yo había perdido el control de mi cuerpo y me corría una vez tras otra. Nunca nadie me había hecho esa mamada.¡Joder, cómo disfruté con su boca! Me corría sin control, yo nunca había sido multiorgásmica pero con él estaba sintiendo algo parecido.
Cuando creyó que ya había disfrutado bastante, cambió de postura. Se volteó hacía mí para que hiciéramos un 69. Yo llevaba rato con ganas de comerme ese pollón y nada más tenerlo a mí alcance no lo pensé: me lo metí en la boca.
Era enorme, cómo me había susurrado al oído no podía metérmela en la boca ni la mitad. Ese enorme miembro me estaba volviendo aún más loca de pasión. Pero con mi lengua la recorría entera de principio a fin. Le lamía los huevos, enormes también, le succionaba el capullo, le follaba con mi boca. Mientras él me estaba follando con uno de sus enormes dedos.
Me follaba con mucha fuerza. Entraba y salía de mí con una rapidez que estaba haciéndome perder el control otra vez. Me estaba gustando tanto, que a veces tenía que parar de mamársela, para gemir a gusto y disfrutar de las sensaciones tan maravillosas que me estaba haciendo sentir.
Pero luego volvía a chupársela aún con más fuerza y mi boca deseosa de su leche se deslizaba por su polla con mayor rapidez. Cada vez estaba más, estaba segura que estaba apunto de correrse. Además sus dedos ya me follaban con una pasión y una fuerza cómo si desearan que llegara al orgasmo ya mismo. Y lo consiguió.
Vaya sí lo consiguió. Temblé, grité de gusto, apreté mis muslos contra sus dedos,…¡¡Fue un orgasmo cómo nunca!! Parece que todo esto fue lo que él necesitaba para irse también porque en ese instante noté como su polla me estallaba en la boca. ¡Dios, que torrente de semen! No fui capaz de tragármelo todo y su semen chorreaba por mi boca. Me sentía muy puta pero me estaba encantando.
La noche continuaría ya que su pollón aún tenía que entrar en mi coño que le estaba esperando deseoso. Mi coño aún pedía más ¡Quería que me follara ya!
|