Conéctate
Nombre de usuario :
Contraseña:
Recuérdame
Regístrate
Olvidé mi contraseña

Relatos Interracial ->El mulato III


Mi cabeza y mi coño no podían dejar de pensar en su polla. ¡Necesitaba sentir ese pollón rompiéndome en dos ya! Así que empecé a chupársela cómo una loca. Deseaba sentir su miembro duro cómo una piedra y que pudiera ponerme a cuatro patitas y follarme cómo me había susurrado.

Me moría por sentir esa polla penetrándome mientras me azotaba cómo a una perra. Ahora mismo es lo que era: ¡una perra en celo! Y no tardó en hacerlo, pues su polla se puso enseguida dura y grande. ¡Menudo pollón que tenía mi mulato!

Me cogió por las caderas, me volteó, me puso de espaldas a él y ya cuatro patas, empezó a tantearme con su polla. Algo tan gordo y tan grande, no sería fácil que entrara. Es que era muy gorda. Poco a poco fue jugando con mi rajita, la golpeaba con su miembro, con su capullo me recorría desde el culo hasta mi clítoris. Y poco a poco pudo ir introduciéndola. Ese cacho rabo estaba entrando en mí.

Él seguía jugando con mi coño. Me encantaba sentir los golpecitos en mi clítoris. Chorreaba de gusto. Alternaba estas cosas mientras poco a poco me introducía un poco más de su polla. Poco a poco mi coño dilataba y se iba adaptando al miembro descomunal de mi hombre.

En una embestida fuerte, consiguió meterme todo su enorme capullo en mi raja. Lancé un gran grito de gusto. Nunca había tenido algo tan gordo dentro, pero era maravilloso. A partir de ahí la cosa fue más fácil. Poco a poco fue introduciendo ese pollón, cada vez un poco más dentro. Cada vez me sentía un poco más llena y cada vez gozaba más y más. Su polla me llenaba entera y me estimulaba todo el coño.

El gusto hacía que cada estuviera más lubricada así que poco a poco podía follarme con mayor rapidez. Su polla no me entraba entera, no me cabía, pero me entraba gran parte y me encantaba sentir como me llegaba hasta el fondo de mí. Cada embestida era bestial y no tardé en correrme gritando y gimiendo cómo nunca antes lo había hecho. ¡Estaba disfrutando de su polla cómo nunca!

Me corrí tres veces más con las cabalgadas de mi mulato y con sus azotes en el culo. Pero pensé que ahora era a él al que le tocaba estallar dentro de mí. Así que me saqué su polla, le tumbé en la cama y me dispuse a cabalgarle yo. Su polla estaba en todo su esplendor, apuntando hacía el techo cómo si de un rascacielos se tratara.

Me acuclillé sobre él, situé mi coño justo encime de esa enorme torre y poco a poco me fui introduciendo su polla hasta el fondo de mí. Ahora podía ver la cara del chico mientras me lo follaba y me encantaba ver lo que estaba sintiendo en cada embestida mía. Eso me animó a follarle aún con más fuerza, con lo que empecé a subir y bajar cómo una posesa.

Sus gemidos de placer eran cada vez más fuertes. Gritaba, jadeaba, gemía de gusto y su gesto de la cara demostraba que estaba apunto de venirse dentro de mí.

La imagen de sentir su polla estallar dentro de mí me puso perra perdida. Además, yo estaba también a punto de correrme también así que comencé a cabalgarle bestialmente. Le follaba con muchísima fuerza, Mis embestidas eran brutales. Su capullo tocaba el fondo de mi coño con muchísima fuerza pero no me dolía. Es más, me encantaba. Y pronto noté cómo todo su calor chorreaba por mi coño.

Ese calor y sus contracciones hicieron que yo también me fuera. ¡Otro orgasmo increíble! Gritos, temblores,…Yo ya no sé los que llevaba esa noche. Mi mulato me estaba dando la mejor noche de mi vida.

Seguimos viéndonos en la discoteca. Sigo bailando bachatas con él. Se sigue poniendo cómo una piedra y más de una vez acabamos el baile en su casa o en la mía. Nunca pensé que el baile iba a carme tanta diversión.

El mulato I El mulato II
El mulato III